Acabo de llegar de ver por segunda vez esta fantástica película, y no sé muy bien si estoy enamorado de Diablo Cody (la guionista) o de su personaje. O de ambas a la vez, y del buen rollo que transpira desde el principio hasta el final. Soy incapaz de quitarme la música de la cabeza, y la verdad es que tampoco quiero. Prefiero tararear y recordar los momentos sublimes que tiene (genial ese Go Thundercats!).
Alguna gente le ha criticado a la película que sea poco real… y me temo que tienen demasiada necesidad de drama, si no en su vida, en las películas que ven. Queridos, queridas, amores todos… la vida no tiene por qué ser un drama. Hay gente que es capaz de enfocar este tipo de historias (un embarazo adolescente, un hijo gay, un familiar que se muda a otro país) con una sonrisa, con un “Adelante”, y tratando de superarlo lo mejor posible. Con ironía, como Juno y su familia, o sin ella. Con ataques de incomprensión, con algún llanto en los momentos más duros. Con un shock (o varios), pero apoyando, sonriendo, queriendo. Sin caer en el tiramisú pastoso, toda la película te abraza y te arropa. Te cuida. Y eso viene tan bien…
Para el que no conozca la historia y ande completamente desorientado: en Juno vamos a conocer a una joven de 16 años que acaba de quedarse embarazada de un compañero del instituto. Vamos a ver cómo lo afronta ella, cómo lo afronta su familia y cómo lleva los nueve meses de embarazo, sin perder el humor y sin dejar de hacernos reír. Hay que agradecérselo.
Acerquénse lo antes posible a los cines en versión original que les pillen más cerca de casa. O consíganla por cualquier otro medio, si les puede la pereza. Pero véanla. Merece la pena.
2008
Mar 24