Cae el verano entre tus hombros.
Las sombras de tu pelo,
refugio contra el calor.
Llevaba la lluvia colgando en los zapatos
sus pasos lentos
velados por la niebla
y una sonrisa entre las nubes
como si no me conociera.
Ella a veces duerme entre sábanas de espuma, respira con pulmones de pez o destila aire parduzco entre sus sienes milenarias. No es quien crees que es. Solo aparenta serlo.
Ella pinta las uñas de sus amantes con la seda de los párpados de un erizo de mar. Y espera. Dormida, lenta, sonriente. Sirena de tu piel, nostalgia de tu espuma.
El escritor
-avergonzado
lucha contra el crepúsculo.
Pero
feroz
el atardecer
se inscribe en sus poemas.
Y AHÍ
Desrevolución de los idiotas
Lo dimos todo por hecho
Y nos pusimos a hacer hijos
A pagar hipotecas
A fornicar a plazo fijo
Y ahí nos estaban esperando
Daniel Bellón, a quien leí en su blog mucho antes de leerlo en libro, en Once poetas críticos en la poesía española reciente (algo parecido a una reseña, próximamente)